lunes, 12 de marzo de 2012

Mañana sera otro dia.  esto mismo pensé AYER

viernes, 17 de febrero de 2012

(....)En aquella cueva vivía un sátiro, un ser mitad hombre y mitad macho cabrío, llamado Marsias. Era una criatura de los bosques que protegía a los pastores y a sus rebaños y en los cálidos mediodías estivales se sentaba junto al riachuelo para tocar la flauta, un sencillo instrumento de caña. La melodía que surgía era sublime, más suave y profunda que el canto del ruiseñor. Un canto que sabía a sombra y a musgo, sonidos que recordaban el borbollar de los manantiales de montaña, una armonía que se confundía con el susurro del viento entre las hojas de los álamos. A tal punto se había enamorado de su música que consideraba que nadie podía igualarle, ni siquiera Apolo, que para los griegos es el dios de la música. Apolo le oyó y se le apareció de improviso, una tarde de finales de primavera, resplandeciente como la luz del sol.
—¿Me has desafiado? —preguntó airado.
El sátiro no se echó atrás.
—No era ésta mi intención, pero estoy orgulloso de mi música y no temo medirme con nadie. Ni siquiera contigo, ¡oh Esplendente!
—Desafiar a un dios no es algo que pueda hacerse sin correr un gran riesgo, porque si tú vencieras tu gloria se volvería desmesurada. La pena, en caso de derrota, debería ser proporcional.
—¿Y cuál sería? —preguntó el sátiro.
—Serías desollado vivo. Y sería yo personalmente quien lo hiciera.
Y tras decir esto, mostró un puñal afiladísimo hecho de un metal maravilloso, deslumbrante.
—Disculpa, ¡oh Esplendente! —dijo entonces el sátiro—. ¿Cómo puedo estar seguro de la imparcialidad del juicio? Tú no arriesgas nada. Yo arriesgo la vida y un final atroz.
—Quienes se encargarán de juzgar serán las nueve musas, las divinidades supremas de la armonía, de la música, de la danza, de la poesía, de todas las manifestaciones más altas de los hombres y de los dioses: las únicas que pueden unir el mundo de los mortales con el de los inmortales. Son un número impar, de modo que el fallo no podrá ser empate.
Marsias estaba tan fascinado por la idea de competir con un dios que no pensó en nada más y aceptó los términos del desafío. O quizás el dios, celoso de su arte, le hizo perder el seso.
La competición tuvo lugar al día siguiente al caer la tarde, en la cima del monte Argeo, blanca aún de nieve.
El primero en tocar fue Marsias. Acercó los labios a su flauta de caña y tocó la más dulce e intensa de las melodías. El gorjeo de los pájaros se detuvo, hasta el viento amainó y una profunda calma se adueñó de los bosques y los prados. Las criaturas del bosque escuchaban embelesadas el canto del sátiro, la música encantadora que interpretaba todas sus voces, todos los sonidos y susurros de la selva, el sonido argentino de las cascadas y el goteo de las cuevas, los trinos de las alondras y el lamento del búho, la sinfonía de la lluvia de abril sobre hojas y ramas. El eco hacía reverberar aquel sonido, lo remodulaba y multiplicaba en las terrazas y en las barrancas de la gran montaña solitaria, y la madre Tierra vibraba con él hasta las más recónditas profundidades.
La flauta de Marsias emitió un último sonoro agudo que se atenuó en una nota más honda y oscura, luego, en un trémolo que se fue apagando en un atónito silencio.
A continuación llegó el turno de Apolo. Su imagen apenas si podía distinguirse en medio del llameante fulgor del aura que lo envolvía, pero de repente apareció la cítara en su mano, los dedos se posaron sobre las cuerdas, arrancó el sonido.
Marsias conocía el sonido de la cítara y sabía que con su flauta era capaz de obtener más colorido y de más tonos, más punteados y más profundidad, pero el instrumento del dios reunía todo ello y mucho más en una sola cuerda. Oyó desprenderse de sus dedos el fragor del mar o el estruendo de los truenos con una potencia que hizo temblar el Argeo hasta su base, hizo alzarse del ramaje de los árboles bandadas de pájaros en un denso batir de alas. Y enseguida, al apagarse aquel retumbo, vibró otra cuerda y luego otra y otra más y sus vibraciones se mezclaron y se acumularon en un impulso anhelante, se unieron en un coro de admirable nitidez, de majestuosa potencia. Los sones se sucedían y se fusionaban a una velocidad cada vez más apremiante, con salpicaduras iridiscentes de plata percutida, con oscuros ecos de cuernos, con luminosos arranques de agudos que se amplificaban en solemnes vastedades sonoras.
El propio Marsias se quedó hechizado, sus ojos se llenaron de lágrimas, su mirada, de encantada maravilla. Y ésta fue su perdición. Nada, de su música, se había traslucido en la mirada impasible del dios, todo en cambio afluía de los ojos oscuros del sátiro. Las musas no dudaron en dar la victoria a Apolo. Todas, excepto una, la bella Tersícore, señora de la danza. Conmovida por la suerte de la criatura de los bosques, no se sumó al voto de sus compañeras desafiando la ira del dios de luz. Pero no por ello su gesto evitó el castigo cruel de quien se había atrevido a un desafío sacrílego.
Dos genios alados aparecieron de pronto junto al dios y apresaron a Marsias atándolo a la rama de un gran árbol, luego le inmovilizaron los pies para que no huyese. Él imploró piedad en vano. El dios lo desolló vivo y aullante, con sereno desapego; le arrancó la piel humana y bestial de los miembros y lo dejó desfigurado y sangrante a las fieras del bosque.
No se sabe cómo su piel acabó colgada, seca, en la cueva que había sobre las fuentes del arroyuelo que toma su nombre, o quizás aquélla era más bien una falsa reliquia hábilmente creada mediante la piel de un hombre y la piel de un macho cabrío. Pero en cualquier caso, la historia es terrible, desgarradora, y no tiene más que un significado posible: los dioses son celosos de su perfección, de su belleza y de su infinito poder. La sola idea de que cualquier otro ser pueda simplemente acercarse a ellos les ensombrece y les empuja a espantosas venganzas para que las distancias sigan siendo, en todo y para siempre, insuperables. Pero si las cosas pudiesen ser realmente así, querría decir que nos temerían, porque la chispa de la inteligencia nacida de nuestra materia efímera y perecedera los asusta, los induce a pensar que un día, quizá muy lejano, podremos ser como ellos.(...)


viernes, 27 de enero de 2012

tan bionica - arruinarse






Te burlaste de mis sueños, siempre me trataste mal
Te miraba, me veía, y eso me gustaba tanto
Me acerqué, quise hablar, pero vos querías pelear
Y a mí tanto me gustó que no te duré ni un round.

Y a veces pienso, cuando me quedo solo
Te extraño, te lloro, que lindo arruinarse con vos.

Y el día estuvo mal, hoy te soñé
No quiero recordarte más, no me hace bien
Quisiera comprender que estás muy lejos
Y que no te importa nada de lo que me pasa.

Y cada vez que pienso en vos, quiero volver
Y el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver
Detesto no saber, si te acordas de mí
O no te importa nada de lo que me pasa.

Estoy un poco ansioso y se termina el día
Ando buscando un poquitito de tu adrenalina
Y en mi cabeza encuentro sólo resignaciones
Estoy pagando el precio de mis buenas intenciones
En qué estaba pensando cuando me vine acá
Tiene que haber alguna buena forma de escapar
Si bien algunas cosas pudieron mejorar
Me está aburriendo esta mentira de la libertad.

Y a veces pienso, cuando me quedo solo
Te extraño, te lloro, que lindo arruinarse con vos
Te juro, linda, me está costando mucho
Termino los días cansado de extrañarte.

Y el día estuvo mal, hoy te soñé
Odiabas el amanecer y yo también
Quisiera comprender que estás muy lejos
Y que no te importa nada de lo que me pasa.

Y cada vez que pienso en vos, quiero volver
Y el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver
Detesto no saber si te acordas de mí
O no te importa nada de lo que me pasa.


Y el día estuvo mal, hoy te soñé
Las noches con el huracán, hoy me acordé
Quisiera comprender que estás muy lejos
Y que no te importa nada de lo que me pasa.

Y cada vez que pienso en vos, quiero volver
Y el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver
Detesto no saber si te acordas de mi
O no te importa nada de lo que me pasa.

miércoles, 25 de enero de 2012

Bye, bye, beautiful!



Finally the hills are without eyes
They are tired of painting a dead man's face red
With their own blood

They used to love having so much to lose
Blink your eyes just once and see everything in ruins

Did you ever hear what I told you?
Did you ever read what I wrote you?
Did you ever listen to what we played?
Did you ever let in what the world said?
Did we get this far just to feel your hate?
Did we play to become only pawns in the game?
How blind can you be, don't you see?
You chose the long road, but we'll be waiting

Bye, bye, beautiful!
Bye, bye, beautiful!

Jacob's ghost for the girl in white
Blindfold for the blind
Dead Siblings walking the dying earth

Noose around a choking heart
Eternity torn apart
So toll now the funeral bells

"No need to die to prove a lie"

Did you ever hear what I told you?
Did you ever read what I wrote you?
Did you ever listen to what we played?
Did you ever let in what the world said?
Did we get this far just to feel your hate?
Did we play to become only pawns in the game?
How blind can you be, don't you see?
You chose the long road, but we'll be waiting



Bye, bye, beautiful!
Bye, bye, beautiful!
Bye, bye, beautiful!
Bye, bye, beautiful!

It’s not the tree that forsakes the flower
But the flower that forsakes the tree
Someday I’ll learn to love these scars
Still fresh from the red-hot blade of your words

...How blind can you be, don’t you see...(x3)
...that the gambler lost all he does not have...

Did you ever hear what I told you?
Did you ever read what I wrote you?
Did you ever listen to what we played?
Did you ever let in what the words said?
Did we get this far just to feel your hate?
Did we play to become only pawns in the game?
How blind can you be, don’t you see?
You chose the long road but we’ll be waiting

Bye bye, beautiful
Bye bye, beautiful
Bye bye, beautiful
bye bye bye bye

martes, 24 de enero de 2012

me vendo por besos antes que por billetes




y mi alma con anginas necesita una caricia aunque sea de mentira.

y cerra el portón




Si te vas, no, no, no me voy a matar.
Sabes, mejor, llevate si queres el televisor.
Mientras haces la valija, escucha esta canción.

Si te vas, no, no, no, no voy a llorar.
Sabes, mejor, yo desconocia tu inclinación.
Si te llevas la cama, chuchi, dejame el colchon.

Te vas con tu amiga, feminista perdida,
tus modernos inventos, que son puro cuento.

Si te vas, no, no, no te voy a extranar.
Sabes, mejor, no queda otra que la separación.

Te decidiste, te definiste, sos feminista y yo machista.
Anda por la sombra y cerra el portón.

lunes, 23 de enero de 2012

MONTON DE NADA




MEMPHIS LA BLUSERA 

Sin vos no soy ni seré
más que un montón de nada.
Siempre esperándote
en el lugar que vos ya sabés.

Sin vos no puedo ser
más que un montón de nada,
y nada es demasiado poco
y no me alcanza para ser.

Rápido, vení para acá,
no me oís mujer
que te estoy llamando,
no aguanto un minuto más,
no aguanto un minuto más.

Si casi no lo puedo creer,
tengo el alma congelada,
siempre presintiéndote,
mientras fumo y tomo café.

Sin vos no puedo ver
mas que un montón de nada,
y nada, que son ruinas
que me aplastan.

Rápido vení para acá,
no me oís mujer
que te estoy llamando,
no aguanto un minuto más,
no aguanto un minuto más.

Rápido vení para acá,
no me oís mujer
que te estoy llamando,
no aguanto un minuto más,
estoy esperándote.

MEMPHIS LA BLUSERA 
MONTON DE NADA

domingo, 22 de enero de 2012

simplemente eso


karina

"Yo que tantos hombres he sido, 
no he sido nunca aquel en cuyo abrazo desfallecía 
Matilde Urbach" J.L.Borges. 


Cerró la puerta y con ella se fue la luz, 
se llevó mis vicios, me quedé sin su virtud, 
sentado a oscuras leyéndole los labios pero 
fue traicionero su abecedario, 

a veces agrio, sonando dulce, 
esperando volver a verla en cada cruce, 
sin diccionario, en cada cruz del camino supe que 
su superioridad no hay quién la eduque. 

Se enfrió el café, 
con la cama y otras tantas cosas por hacer 
por el placer de no tener que entender nada, 
de girar la almohada, y allí volver a ver su cara. 

Y yo tan desconocido como su paradero, 
como su cara y su amor, como la cruz del dolor, 
como el fragor del sabor a pasado 
desde la ventana abierta de este corazón cerrado 

por reformas o por derribo
cansado ya de lo que escribo ¿qué te ha pasado? 
el enfado de un día gana al amor de los años, 
no puedo verme en tus ojos cuando los empaño con 

esas lágrimas que son hilos de látigo 
para unos huesos hartos ya de tantos castigos 
¿verdad? 
y la fatiga anidando en el hígado, 
celebrando bodas como Fígaro . 

Cortando por lo sano siendo un enfermo, 
vaciando el bolsillo, llenando el termo, 
llevando dentro el gen y el germen 
esta noche vine a verte, más triste que Werther, 

frío, como el amor de los ángeles, 
como las calles de Brooklyn, 
como las ciudades del revés, 
somos las promesas que se fueron 
y hoy duermen en los ceniceros. ¿Sabes qué? 

nunca te supe, ni me preocupé, 
demasiados ciclones para este pobre vórtice, 
jamás amorticé, una mente tan cara, tan suya, 
deja que huya hacia tu mirada. 

Highway to Hell, destino "ningún sitio", 
golpeando en cada puerta, con los puños de vidrio. 
Los mejores también caen; hombre o edificios. 
Tú elige bien tu precipicio.